Analizamos los guantes Graphit de Basisrausch

Analizamos los guantes Graphit de Basisrausch

Tal vez este post llega un poco tarde para la época del año que estamos, siempre será de interés para quienes vuelen en montaña todo el año, donde los techos son altos y las temperaturas bajas

Analizamos en profundidad los Graphit de Basisraush

Encontrar el compromiso ideal entre tacto y aislamiento no es tarea fácil. A cierta altitud, o en condiciones invernales, contar con un buen protector es básico.

Las personas con problemas de riego sanguíneo, los grandes fríos, volar en grandes cordilleras, etc., pueden necesitar o implicar el empleo de elementos específicos como guantes calefactables o “manguitos” de pluma, que tan de moda están entre los apasionados del vuelo vivac en el Himalaya.

Pero para nuestras latitudes conseguir un buen guante compacto, que aúne tacto y protección, parece el gran desafío.

Personalmente he probado, gracias a mi dedicación y la práctica de deportes invernales de montaña, una gran variedad de guantes de diferentes grosores, materiales y prestaciones, pero sentía curiosidad por la firma Basisrausch, creadora de una línea específica para pilotos de vuelo libre.

Mi primer contacto con este productor suizo conocido por proteger la mano de reputados pilotos como Chrigel Maurer o Pál Takáts ha sido el Graphit, su versión invernal.


 

¿Cómo es?

Se trata de un guante híbrido (cuerpo en piel de cabra-dorso en tejido sintético + membrana cortaviento) con relleno térmico de fibra hueca Thinsulate y forro transpirable de cachemir, un tejido natural que también refuerza la capacidad aislante.

Una goma de ajuste en la muñeca, cosida en el interior, y un puño de canalé aseguran adaptación a la anatomía del usuario y evitan pérdidas de calor.

A primera vista, y a pesar de lo llamativo de la combinación blanco-negro y el logo en el dorso, el Graphit tiene un aspecto “retro” que recuerda los guantes para esquí y motociclismo de hace ya varias décadas.

 


En la mano

Como ocurre con cualquier guante, pero especialmente los fabricados en tejidos naturales, es preciso escoger una talla ajustada. No obstante, las características del diseño, unidas a la premisa anterior, dificultan un poco la introducción y extracción de la mano. El puño de canalé, que nunca se debería emplear para guantes que vayan a recibir humedad, hace aquí una buena labor evitando pérdidas de calor, pero impide algo la colocación (además de no combinar demasiado bien con chaquetas o prendas de puños elásticos de similar naturaleza, que nunca se sabrá si poner encima o debajo). Es preciso tener un poco de paciencia y dar unos días de uso para comprobar que el guante viste cada vez con más facilidad la mano. Su eficacia hace que se olvide muy pronto este inconveniente,

 Una vez colocado es bueno ser cuidadosos e invertir unos instantes en acomodar bien los dedos. Recibiremos a cambio una perfecta adaptabilidad.

Cuidado, también, con la extracción. Aunque no tiene membrana impermeable transpirable de esas que tantos problemas dan a la hora de sacar la mano, es bueno sujetar los dedos y no dar un tirón brusco para no descolocar el forro, facilitando así la siguiente introducción.

 

En uso

La filosofía de todos los productos de Basisrausch, de diseño suizo y fabricación paquistaní, se mantiene en este guante: protección con un buen tacto. Es asombroso que, a pesar de conservar cierto volumen, imprescindible para contar con una cámara de aire caliente alrededor de la mano, la manipulación, incluso de pequeños elementos, es sencilla debido a su flexibilidad.

El dorso lleva una pieza en tejido cortaviento que sirve, además de para dar un aspecto más agresivo por combinar materias sintéticas con naturales, para proteger la zona de retorno sanguíneo del viento relativo.

El forro interior de cachemir perforado es caliente y transpirable, si bien puede convertirse en el punto débil de un guante que mantendrá el tipo de su cobertura exterior durante varias temporadas. La unidad probada, empleada con intensidad, sólo ha sufrido algunas deformaciones, el puño de canalé ha cedido ligeramente, pero no tiene ninguna perforación ni interior ni exterior. Algo poco frecuente en un elemento que recibe tan duro trato.

El exterior no se ha descosido ni cortado, incluso con mi costumbre de empuñar los mandos en posición de piloto activo, donde las líneas siempre dañan, se lleve el guante que se lleve.

El secado es bueno a pesar de lo ceñido del puño de canalé. La gran transpirabilidad (gracias a sus materiales naturales y la ausencia de membranas sintéticas integrales) y su uso destinado a días fríos también hace que no se sature de sudor, pero la pequeña retención se evacúa y dispersa, como digo, bastante rápido.

Los he empleado despegando (incluso con temperatura negativa) de diversas montañas y también realizando vuelos de permanencia y cross de los kilómetros que acostumbra a posibilitar el invierno. Días de frío moderado en que pasaba de dos a tres horas en el aire. Debo decir que me han impresionado gratamente, ofreciendo la protección térmica de elementos mucho más engorrosos, voluminosos y pesados. Se han convertido en un imprescindible para esas condiciones “humanas”, pues creo que con más frío es difícil volar manteniendo las sensaciones incluso con ropa más voluminosa que la que llevaba, que ya lo era mucho, y hasta bien comido e hidratado.

Se echa de menos un sistema para manipular pantallas táctiles, pero no todo puede ser perfecto.

En definitiva, un guante caliente, resistente y con un tacto excelente que no te dejará indiferente.

PD: Gracias a José Isidro Gordito! 

 

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